Esta Semana Santa estaba leyendo una entrevista con tema central la autoestima del suplemento XLSemanal escrito por Luis Rojas Marcos. El artículo está disponible aquí.

De toda la entrevista me gustaría destacar dos cosas, por un lado esto:

<<Cuál es la dosis justa de seguridad, afecto y estímulo que debemos dar al niño en su formación. Lo importante es que el pequeño se valore a sí mismo no como un ente general, sino por las cosas que hace. Que piense en lo que lo rodea como parte de sí mismo. Dar y recibir. Los niños tienen que sentir el estímulo por lo que hacen, nunca por lo que son.>>

Creo que es una interesante apelación a la responsabilidad individual dentro de un ente en el que todos vivimos día a día. Algo necesario... me llama la atención especialmente porque si uno se fija siempre ve a su alrededor maneras y maneras de culpar a los demás de cosas que no van bien... cuándo aún sin ser culpa de uno mismo con una decisión personal podrían haber tenido otro desenlace.

Y otra cosa que me ha gustado, especialmente, es esta otra parte:

<<La orquesta son las personas que corroboran nuestra identidad. La vida está llena de ángeles anónimos. Gente que te da ideas, sentimientos. Ésa es la orquesta. Y sin ella sólo se puede silbar, no tocar una sinfonía.>>

Tras mi paso por distintas clases en el MBA que estoy haciendo (en la EOI y por si alguien se lo pregunta, estoy contento y considero que aprendiendo mucho) hay una cosa bastante común que se repite para las empresas del siglo XXI (más que para las de años anteriores, por el mundo global en el que vivimos), y es que deben ser entendidas como parte de un sistema global, como elementos parte de un sistema mayor.

Y esto mismo nos pasa a nosotros como personas. Somos parte de un sistema... quizás, como se suele decir nosotros y nuestra vida son una empresa, la empresa de la vida...